sábado, 2 de febrero de 2019

-DIARIOS DE LA VIAJERA DE MUNDOS-LA RUINA



Despertó de golpe, no sabía dónde se encontraba.
Un sudor frio la recorría el cuerpo, aquel hombre la miro con calma y la dio de beber agua, para que se calmara.
-        Tranquila- dijo con calma- bebe un poco de agua, aquí no nos verán, estas a salvo.
Ella bebió, aquel hombre le era familiar, le reconocía aunque no de su vida, sino de otros sueños, porque ahora sí que sabía dónde estaba, estaba en un sueño, si debía de ser eso, porque no recordaba cómo había llegado ahí, ni porque.

El hombre trajo un plato, en el plato había unos trozos de morcillas de burgos fritas, y se las ofreció ella acepto incorporándose para comerlas, el hombre trajo vino, no un vino cualquiera, trajo unos vasos y una botella de Protos, ella comió y bebió, el hombre comía también y bebía con ella.
De pronto un ruido sonó fuera de la habitación donde estaban, cuidado dijo el hombre, no salgas voy a ver qué pasa.
Pero cuando salió, ella se asomó a la ventana que había en aquel lugar, fue entonces cuando percibió que estaba en una casa bajo tierra, salió por donde el hombre lo hiciera unos minutos antes y vio a una mujer que corría hacia ella.
-        Ayúdame, no sé cómo salir de aquí y mira- ella se giró y miro hacia donde la mujer señalaba, un cielo lleno de cuervos devoraban un campo de maíz, la mujer entonces grito- ya viene, ya viene- ella observo como los cuervos se convertían en un ser con forma humana que caminaba implacable sobre los campos de maíz dejándolos secos a su paso, la mujer la empujo hacia ese ser  y grito tu eres la responsable de que el me haya visto, tu eres la culpable de que el venga.
Ella no se movió, no hizo ningún ademan de ira, simplemente mirando a la mujer a los ojos la dijo, no me culpes de lo inevitable, el llegara.
Cuando el ser de cuervos llego frente a ellas dijo:
-¡¡¡¡YO SOY LA RUINA!!!!
Un viento arrasador como una honda expansiva se lo llevo todo a su paso y lanzo a la mujer y a ella misma hacia atrás.
Despertó, en una cama de un lugar que no reconocía como su hogar, pero era cálido y cómodo y se quedó sentada en la cama escuchando como el ruido de los coches y la luz iba dando paso a la mañana. 

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