martes, 8 de septiembre de 2015

UNA HISTORIA DE BRUJAS- CAPITULO 7- EL AHOGAMIENTO




UNA HISTORIA DE BRUJAS-CAPITULO 7- EL AHOGAMIENTO.

Ópalo nació en una familia adinerada, hija de un duque que controlaba y tenía bajo su poder más de la mitad del centro de Europa, fue considerada una autentica bendición cuando tras varios intentos por parte de sus padres de engendrar un hijo, nació ella.
Era una niña preciosa con un cabello negro y unos enormes ojos, sus padres no dudaron en llamarla Ludodbrigis pero entre ellos y dado la suavidad de su carácter y belleza suave, la denominaban Ópalo.
Desde muy niña daba la impresión de controlar muy bien todo lo relacionado con las letras y los pergaminos eran su pasión, de hecho su monje cuidador, en secreto la enseño a leer y a escribir, dándola a copiar algunos de los manuscritos que el leía con asiduidad.
Ópalo era una niña suave, dulce y a sus 10 años su padre la propuso en matrimonio, con un joven germano del que al unirse ser harían aun más ricos e importantes.
Pero lo que no imaginaba, es que Ópalo, se negó.
De hecho la primera vez que se vieron al joven le salió un horrible sarpullido por toda la cara, y el joven lo único que intento fue darle un beso.
Al segundo intento el joven tuvo unos horrendos retortijones, dado que no había forma de acercarse a su amada, acepto el matrimonio pero siempre que ella fuera a visitarle a él a su castillo.
Ópalo no quería ir, así que el joven tuvo un horrible accidente del que salió mal parado, ya que fue atacado por unos bandidos que le dieron muerte.
 Se hablaba en toda Europa de ir a conquistar Jerusalén, el papa ofreció su perdón a todos aquellos que se alistaran par a ir a recuperarla.
En aquel momento se hablaba de mujeres que eran brujas, se hablaba de infieles, pero de entre esas mujeres infieles y perjudiciales, se hablaba de una consejera, la de un conde que decían se bañaba en la sangre de las mujeres y niños que apresaban en las fronteras.
Su nombre era Azulada, una belleza árabe que venía del mismísimo Egipto, una mujer que decían embrujaba con sus enormes ojos de color Azul.
Esa mujer era capaz de abrir las puestas de Jerusalén pues era poderosa, pero Azulaida no sabía leer e interpretar los manuscritos, y como buena bruja que era necesitaba una pupila que la hiciera el honor de enseñarla, luego evidentemente la pupila desaparecería, ya no era necesaria.
Tampoco podía coger a unos discípulos de Cristo como los Cataros ya que para ellos no había mayor importancia y si uno de los suyos desaparecía todos lo sabrían, necesitaba alguien que mantuviera en secreto esto, y busco como dicen los cuentos, hasta que encontró a Ópalo.
Conjuro los elementos para que la joven fuera a su encuentro, pero los cálculos fueron malos o el bien se apodero de los cálculos, el caso es que Ópalo encontró a un joven del que se enamoro y el de ella, este joven la protegió del ataque increíble de unos cuervos enloquecidos en el bosque.
Azulaida mando a unos enormes lobos a matar al joven, pero lo que ocurrió fue que el joven mato a los lobos, y entonces Azulaida se dio cuenta de que no era el persistente joven, si no la pequeña Ópalo que con 12 años era capaz de cambiar el curso de los acontecimientos, mando unos enormes monstruos a atraparles, pero Ópalo y su amado se escondieron en un pequeño convento, para huir de la malvada Azulaida.
Esta mando que quemaran el convento, la joven Ópalo se lanzo a un rio próximo para intentar huir de las llamas pero la corriente era muy fuerte y el agua el ahogo.
Lo que Azulaida no sabía es que el padre de la joven, sabía que estaba siendo atacada por una bruja, mando a los soldados a por ella, la cogieron y la encarcelaron, intento seducir al padre de Ópalo, pero no pudo y murió en la horca ajusticiada por Bruja. 

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