domingo, 23 de febrero de 2014

SEGUIMOS EL RETO.Capitulo 3- El viaje y el deseo.



El  viaje y el deseo.
Capitulo 3 


Mi casa, el viaje fue intensamente asqueroso.
El paisaje aburrido y deprimente de siempre, a veces pienso que el hecho de ser un caballero aburrido  es algo que herede de mi familia.
Me recuerdo de niño, cuando era pequeño, tenia tutores particulares, nunca me permitieron jugar con los niños del pueblo, yo tenía un nombre, un estatus, una herencia.
Hasta los 13 años no descubrí lo que era la herencia, era ser superior a los demás, sin embargo, la rigidez social tenia normas, por ejemplo, yo podía ir con mi tío Eugene a casas de mala reputación a tomar café, con señoritas amables, pero no podía decirlo en público, solo tras la cena en el gabinete de mi padre, o mi tío, nunca delante de las señoras, era una falta de respeto hacia ellas, que un hombre pensara en algo más que tener hijos, y hacer crecer su fortuna.
Mi hermana, una joven adorable, se separo de mi a los 13 años, ella tenía que ser educada para ser una estúpida, frígida mujer de, y yo debería buscar a una dama frígida pero estúpida, que me daría hijos y me haría muy feliz, mientras mi instintos eran satisfechos en salones de café con señoritas amables, tras por supuesto ser generoso con ellas.
Yo no me sentía cómodo en aquella hipócrita sociedad, un día decidí ir a estudiar a Londres, con el beneplácito de mi padre y el disgusto de mama.
Mi vida en Londres, paso de un libertinaje adorable, a un monótono y aburrido siempre igual, mundillo de hombres insatisfechos.
Hasta que encontré que mi problema con el sexo radicaba, en el ir más allá, más allá del puro sexo, ir al lado oscuro.
Lo cierto es que todo me paso tras conocer a una vieja alcahueta llamada Mostele, una mujer venida desde Paris, cuyas chicas eran la gran mayoría adictas al láudano, y a las que podías, vejar por un poco de dinero.
A Madame Mostele, solo le molestaba que marcaras a sus chicas, así que decidí buscar chicas más vulgares, pero más facilites de conseguir.
Aunque el destripador me lo puso muy difícil, ese cretino, ególatra, adoraba llamar la atención.

Madame Mostele, decía que yo tenía un demonio dentro, creo que es cierto…………………….

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